Cuarta Revolución Educación Virtual Transformación Digital

Lo que dice Stanford de la Inteligencia Artificial en la educación

Para Stanford la educación de calidad siempre requerirá el activo compromiso de profesores humanos, pero la Inteligencia Artificial (AI) promete mejorar la educación en todos los niveles, especialmente por permitir la personalización a mayor escala.  Si comparamos eso con lo que dice Gartner en su artículo Education Learning Environment Innovation Primer for 2019, donde se afirma que en los EEUU, Canadá, UK, Medio Oriente y ASIA la demanda por educación tradicional ha disminuido, mientras que el número de personas estudiando tiempo completo online ha aumentado, así como el número de oferta de programas en la nube, encontramos que se está dando un giro en la manera de estudiar: cada día son más las personas que prefieren la educación  virtual que la presencial. Es en ese escenario que la AI está tomando protagonismo en la transformación digital que está viviendo la educación, y será muy famosa en la revolución 4.0.

La ola de AI en la educación ha venido creciendo en los últimos 15 años y su tendencia es a seguir subiendo, desde los robots para enseñarle a los niños, al estilo del proyecto que lidera MIT Lego Mindstorms kits, o de todas las tecnologías para la educación como las miles de apps de Apple, del Play Store de Google, y las diferentes herramientas que ahora vienen integradas con las plataformas de aprendizaje virtual, como la analítica de datos que permite controlar de manera inteligente el proceso y la experiencia de aprendizaje de los estudiantes. Estas tecnologías en las investigaciones de Stanford reciben el nombre de sistemas de tutoría inteligente.

¿Pero qué es lo que se logra con estos sistemas de tutoría inteligente?, que el tamaño de los cursos en algunos casos aumente, a la vez de -gracias a la AI- tener el poder de hacer de la enseñanza para el estudiante algo más personal y que se adapta a su estilo de aprendizaje. Suena contradictorio, porque tradicionalmente hemos relacionado personalización, con enseñanza en un salón de clase con pocos estudiantes o incluso de persona a persona, como una clase particular. Pero en este caso la idea de personalización se ha vuelto disruptiva, y ya no se trata de un estudiante siendo orientado por un profesor exclusivo para él, sino que en el nuevo lenguaje de la transformación digital en la academia, se refiere a todo el conjunto de herramientas digitales con las cuales un estudiante quiere aprender. En otras palabras, se puede crear todo un ecosistema de tecnologías las cuales, pese a estar asistiendo a miles de estudiantes al mismo tiempo, permiten que el sujeto individual tenga una experiencia de aprendizaje como si se tratara de aprendizaje personalizado.

Claro está que detrás de las tecnologías o sistemas de tutoría inteligente que permiten construir entornos personales de aprendizaje, existe todo un fundamento epistemológico y pedagógico –no es usar tecnología por usarla, o por masificar en el sentido vulgar de la expresión. Teorías como el Aprendizaje Complejo, el Conectivismo, la Heutagogía, el Constructivismo y Aprendizaje Activo, entre otras, son la base para la implementación de dichos sistemas de tutoría inteligente. Para los más curiosos sobre el tema, los invito a leer el libro sobre Entornos Personales de Aprendizaje: Claves para el Ecosistema Educativo en Red, de Lynda Castañeda y Jordi Adell.

La investigación de Stanford predice que durante los siguientes quince años en una ciudad típica de América del Norte, el uso de tutores inteligentes para ayudar a los maestros en el aula y en el hogar es probable que se expanda significativamente, al igual que el aprendizaje basado en aplicaciones de realidad virtual. Pero no es probable que los sistemas de aprendizaje basados ​​en inteligencia artificial vayan a reemplazar la enseñanza humana en las escuelas.

Sistemas de Tutoría Inteligente (ITS) y aprendizaje en línea

En el artículo de Stanford del que estamos hablando, ARTIFICIAL INTELLIGENCE AND LIFE IN 2030, se describe cómo softwares descargables y plataformas en línea como Carnegie Speech o Duolingo, brindan capacitación en idiomas extranjeros utilizando diálogos automáticos. También existen tecnologías para reconocer errores de idiomas y ayudar a los usuarios a corregirlos. Los sistemas de tutoría inteligente como el Carnegie Cognitive Tutor han sido utilizados en las escuelas secundarias de EEUU para ayudar a los estudiantes a aprender matemáticas. Otros ITS han sido desarrollados para la formación en geografía, circuitos, diagnóstico médico, alfabetización informática y programación, genética, y química. Los tutores cognitivos usan software para imitar el papel de un buen tutor humano, por ejemplo, al proporcionar sugerencias cuando un estudiante tiene dificultades de aprendizaje en un problema de matemáticas, sobre la base de las preguntas solicitadas y de las respuestas proporcionadas, el tutor virtual o agente inteligente ofrece comentarios específicos al contexto, algo parecido a lo que hacen los chatbots.

En conclusión, la inteligencia artificial en la educación no hará otra cosa que hacerla más fácil, tanto para los estudiantes que pueden aprender de manera más divertida y flexible, como para los profesores que pueden delegarle a la tecnología mucho del trabajo operativo que es desgastante, a la vez que -sin ser reemplazados por una máquina-  podrán garantizar que los estudiantes adquieran competencias.

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